
Les comparto que el sabado 18 de marzo del presente año concluí un diplomado en logoterapia y en uno de los recesos, comentábamos entre las donitas y el café, que definitivamente en nuestras vidas había un antes y después de logoterapia.
Al leer el libro de Martes con mi viejo profesor me quedo con esta afirmación maravillada de lo que es una vida llena de sentido.
Durante la lectura del libro vas descubriendo a un personaje encantador un ser libre que desde niño le dio las respuestas que la vida le cuestiono, Morri, es increíble como trasciende a partir de la triada trágica y de un destino inevitable de índeole biológica.
Me quedo con muchos sentimientos al conocer la historia de Morri, primero la siento tan cercana, tan familiar y tan admirable su forma de afrontar al sufrimiento y una digna preparación a su muerte.
Creo que empezar a compartir estas historias y reconocer que nuestra dimensión espiritual va más allá de la muerte nos brinda la oportunidad de autotracender. Por otra parte asumir nuestro sufrimiento y vivirlo son cuestiones únicas y que aunque tu cuerpo enferme y se debilite nos quedan los recursos del espíritu para seguir disfrutando de la vida como lo fue para Morri la música y el amor.
En fin creo que podría seguir con mi discurso pero no quiero ser redundante por eso los dejo con esta reflexión que Morri nos comparte:
Mientras podamos amarnos los unos a los otros y recordar el sentimiento del amor que hemos tenido, podemos morirnos sin marcharnos del todo nunca.


